¿Cuál es la mejor forma de aprender?

¿Cuál es la mejor forma de aprender?

Cuando cambiamos nuestra mirada, también cambiamos la infancia que somos capaces de ver.
Durante muchos años nos hicieron creer que aprender significaba estar sentado, escuchar, memorizar, repetir y finalmente demostrar cuánto habíamos retenido.
Pero basta observar a un niño pequeño para descubrir algo maravilloso:
Los niños ya vienen preparados para aprender.
Antes de que alguien les enseñe formalmente, investigan.
Tocan. Prueban. Se mueven. Repiten. Lanzan. Construyen. Desarman. Preguntan. Imitan. Se equivocan. Vuelven a intentar.

Un niño jugando está constantemente formulando pequeñas hipótesis sobre el mundo.
¿Qué pasa si hago esto?
¿Y si lo hago diferente?
¿Hasta dónde puedo llegar?
¿Por qué ocurrió?
¿Puedo hacerlo otra vez?
Entonces quizás la pregunta no sea solamente:
¿Cuál es la mejor forma de enseñar?
Quizás deberíamos comenzar preguntándonos:
¿Cuál es la forma natural de aprender de un niño?

El niño no es un recipiente que tenemos que llenar
Desde la mirada de la Nueva Educación y de enfoques que inspiran nuestro trabajo en Comunidad Arcoíris —como Pedagogía 3000, Montessori, Reggio Emilia y el Juego Libre— entendemos al niño como protagonista de su aprendizaje.
No como un recipiente vacío esperando que el adulto coloque conocimiento dentro de él.
El niño llega con curiosidad, sensibilidad, capacidad de asombro, necesidad de movimiento y un enorme deseo de comprender el mundo.
Nuestra tarea como adultos cambia entonces profundamente.
Ya no se trata únicamente de transmitir información.
Se trata de crear las condiciones para que el aprendizaje pueda suceder.
Un ambiente preparado.
Materiales que inviten a descubrir.
Naturaleza.
Movimiento.
Belleza.
Tiempo.
Experiencias reales.
Otros niños.
Adultos presentes.
Y, especialmente, confianza.

✨ Aprender es mucho más que pensar

Un niño no aprende únicamente con la cabeza.
Aprende con todo su ser.
Aprende con las manos cuando amasa.
Con el cuerpo cuando trepa.
Con los sentidos cuando mezcla colores.
Con la emoción cuando logra algo que antes no podía.
Con otros cuando tiene que esperar, negociar, compartir o resolver un conflicto.
Con la naturaleza cuando planta una semilla y descubre que no puede apresurar su crecimiento.
Con el error cuando algo no resulta como esperaba.
Y con el juego cuando transforma una caja en un barco, una tela en una cueva y un puñado de piedras en un universo entero.

Por eso en Comunidad Arcoíris el juego no es aquello que ocurre después de aprender.
El juego es una de las formas más poderosas de aprender.

✨¿Y si dejamos de apresurar la infancia?

Vivimos en una sociedad que constantemente nos pregunta:
“¿Ya habla?”
“¿Ya lee?”
“¿Ya escribe?”
“¿Ya cuenta?”
“¿Ya sabe los colores?”
“¿Ya hace lo que hacen los demás?”
Y casi sin darnos cuenta comenzamos a mirar el desarrollo infantil como una carrera.
Pero la infancia no es una competencia.
Cada niño tiene un ritmo.
Cada niño tiene intereses diferentes.
Cada niño atraviesa momentos distintos.
Acompañar no significa abandonar los límites ni dejar de observar el desarrollo.
Significa comprender que respetar el ritmo de un niño no es dejar de ofrecerle oportunidades; es ofrecerlas sin convertirlas en presión.
Cuando cambia nuestra mirada, cambia el niño que vemos

Aquí aparece para mí una reflexión fascinante.
Jacobo Grinberg dedicó parte de su trabajo a estudiar la percepción, la conciencia y nuestra experiencia de la realidad.
Sin convertir sus investigaciones en una teoría educativa, podemos tomar de ellas una pregunta profundamente valiosa:
¿Cuánto influye nuestra manera de mirar en aquello que somos capaces de percibir?
Pensemos ahora en un niño.
Si lo miro pensando:
“Es inquieto”,
probablemente intentaré detenerlo.
Si pienso:
“Es desobediente”,
buscaré corregirlo.
Si pienso:
“Está atrasado”,
comenzaré a compararlo.
Pero si cambio la pregunta:
¿Qué está necesitando este niño?
algo cambia.
Tal vez ese niño “inquieto” necesita movimiento.
Tal vez el que “no presta atención” todavía no encontró algo suficientemente significativo para despertar su curiosidad.
Tal vez detrás de una conducta difícil existe una emoción que todavía no sabe expresar.
No significa justificarlo todo.
Significa mirar más allá de la conducta para comprender al ser humano que tenemos delante.
Y cuando cambia nuestra mirada, inevitablemente cambia nuestra manera de acompañar.

✨ La nueva educación también necesita nuevos adultos

Podemos cambiar los materiales.
Podemos transformar los salones.
Podemos hablar de Montessori, Reggio Emilia, Pedagogía 3000, neuroeducación, naturaleza o juego libre.
Pero existe una transformación todavía más profunda:
la del adulto que acompaña.
Porque la Nueva Educación no puede construirse solamente con nuevas metodologías.
Necesita adultos capaces de observar antes de intervenir.
Escuchar antes de responder.
Preguntar antes de dar la solución.
Poner límites sin humillar.
Acompañar sin invadir.
Dar libertad sin abandonar.
Y confiar.
Confiar en que no todo aprendizaje necesita ser inmediatamente visible.
Confiar en los procesos.
Confiar en los tiempos.
Confiar un poco más en la infancia.
Así vivimos el aprendizaje en Comunidad Arcoíris
En Comunidad Arcoíris buscamos que aprender sea una experiencia viva.
Por eso nuestros niños encuentran espacios para el juego libre, la psicomotricidad, el arte, la música, la naturaleza, el movimiento, la cocina, los experimentos, las experiencias sensoriales, la imaginación y el encuentro con otros.
No buscamos que todos hagan exactamente lo mismo, de la misma manera y al mismo tiempo.
Observamos. Proponemos. Acompañamos.
Hay días en los que una pregunta de un niño puede abrir una experiencia maravillosa.
Otros en los que un charco puede convertirse en un laboratorio.
Una hoja puede iniciar una investigación.
Una caja puede transformarse en un cohete.
Y una conversación entre niños puede contener aprendizajes que ningún adulto había planificado.
Porque cuando dejamos espacio para que aparezca la curiosidad, descubrimos que el aprendizaje está ocurriendo todo el tiempo.
Entonces, ¿cuál es la mejor forma de aprender?
Jugando.
Explorando.
Moviéndose.
Creando.
Preguntando.
Sintiendo.
Relacionándose.
Equivocándose.
Volviendo a intentar.
Experimentando.
Descubriendo.
Y sintiéndose suficientemente seguro para hacerlo.
Pero quizás haya algo todavía más importante:
aprender sintiendo que tu voz, tus ideas, tus preguntas y tu manera particular de estar en el mundo tienen valor.
Porque educar no debería significar fabricar niños que sepan responder todas nuestras preguntas.
Tal vez nuestra tarea sea acompañar seres humanos que nunca pierdan las ganas de hacer las suyas.
Una nueva educación comienza con una nueva mirada.
Y cuando nosotros, los adultos, cambiamos nuestra manera de mirar…
también cambiamos la infancia que hacemos posible. 🌈

 

— Sheyla Trisano
Educadora de la Nueva Era
Comunidad Arcoíris